Seguro de Caución: La alternativa al aval bancario (y más barato)

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El seguro de Caución garantiza a un acreedor el cobro de una deuda pendiente dentro de los límites establecidos, y, por lo tanto, se suele contratar como sustituto del aval bancario. De hecho, en los Concursos Públicos siempre se pide un aval bancario o bien seguro de Caución. Así, la mayoría de las veces las empresas que contratan estas pólizas lo hacen para responder a una exigencia legal o contractual.

Con este contrato, el asegurador se obliga, en caso de incumplimiento por el tomador del seguro de sus obligaciones legales o contractuales, a indemnizar al asegurado a título de resarcimiento o penalidad los daños patrimoniales sufridos, pero siempre dentro de los límites establecidos en el contrato.

Esto quiere decir que con esta póliza al acreedor se le garantiza que en caso de que el deudor (tomador del seguro) no haga efectivo el pago, el asegurador lo va a hacer en su lugar.

En este seguro, la Caución protege al asegurado pero no al tomador del seguro. Si éste incumple sus obligaciones por causas que le sean imputables deberá reembolsar a la aseguradora el importe que ésta haya tenido que pagar por el siniestro.

El seguro de Caución actúa eficazmente en muchos ámbitos de la economía y los negocios, por lo que existen bastantes modalidades. Entre ellas, las más conocidas son la Garantía de Contrato, que asegura el mantenimiento de oferta, el cumplimiento del contrato y su ejecución o pago anticipado; y el Seguro de Afianzamiento, que garantiza al comprador de una vivienda el reembolso del anticipo que haya dado, si finalmente la casa no le llega a ser entregada.

También existen numerosas actividades que exigen por Ley que se tenga un seguro de Caución, como las actividades de agencias de viajes o las actividades aduaneras, entre muchas otras.

Ventajas frente al aval

Como indicamos al principio, el seguro de Caución es en el ámbito legal una alternativa eficaz del aval bancario y tiene la misma validez legal que éste; pero el seguro tiene indudables mejoras frente al aval. Para empezar, las aseguradoras no suelen encargar a un fedatario público la intervención de las pólizas lo que abarata el coste respecto al aval. Además, si contrata este seguro, la empresa no se ve en la necesidad de consumir su crédito con la banca, algo que sí que ocurre si se solicita un aval.

Además, los gastos generales que se derivan del contrato suelen ser mucho menores en el seguro que en el banco.

Eso sí, como se trata de un seguro muy técnico, conviene estar bien asesorado sobre la modalidad que más la conviene, y nada mejor para ello que los servicios de su corredor de seguros, como en el caso de Quality Brokers.